por Antonio Gómez y Fernando Novalbos
“Yo soy la tierra,
Yo merezco que de mi nazca la tierra,
Que mi vientre desposeído
Sea la madre a la que todo duele.”
Este pequeño fragmento del libro “TIERRA” de Fernando Novalbos es nuestra inspiración para esta ruta. Hoy vamos en busca del oro líquido de la tierra.
Nos encontramos a los pies del castillo de PEÑAS NEGRAS, el vigilante de los olivares de Mora.
El castillo Peñas Negras, se encuentra situado en la localidad de Mora de Toledo siendo ésta una de las mayores productoras de aceite de oliva, en concreto de la variedad cornicabra.
Se alza sobre un alto y áspero cerro rocoso, largo y estrecho, a unos 3 kilómetros al este de la población. Es un importante e histórico castillo, quizá el más fuerte de toda la provincia de Toledo por su situación roquera, y que sirvió de eficaz defensa de Toledo y su tierra en los azarosos días del rey Alfonso VII.
Actualmente se encuentra en proceso de reconstrucción. Es muy recomendable su visita por las vistas del mar de olivos que se divisa desde sus murallas.
Parada obligada es el Museo del aceite.
El Museo del Aceite de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero fue inaugurado en 1999, alberga piezas relacionadas con el aceite, el vino, y con otros oficios que -directo o indirectamente- tienen que ver con el mundo del aceite y con la cultura rural. Lo más significativo del museo son las piezas que se han utilizado en una almazara durante el siglo XIX y mediados del siglo XX, con las que se realizan las tres operaciones básicas del proceso de producción de aceite: triturado o molturación, prensado y decantación del aceite así como el sistema más antiguo de prensado, piezas significativas para la obtención del aceite, como son el medidor del aceite, el surtidor o la envasadora de latas. También se pueden apreciar otras piezas o utensilios relacionados con los oficios artesanos tradicionales.
La principal variedad de aceituna en Castilla-La Mancha es la CORNICABRA, tercera variedad en producción, originaria de Mora (Toledo). Su área de cultivo en la región abarca Toledo y Ciudad Real. Su nombre proviene de la característica forma de cuerno en su fruto, aunque también se le llama cornezuelo, esta variedad que protege y defiende la Denominación de Origen Montes de Toledo (D.O. Montes de Toledo). Sus características son: gran resistencia a las sequías, a las heladas y fríos invernales, por lo que, aún siendo un árbol mediterráneo, se ha adaptado perfectamente a un clima continental. Al finalizar su maduración se caracteriza por un intenso color violáceo; su rendimiento graso está en torno al 19%. Su aceite es frutado y aromático, mostrando valores medios de amargo y picante. Cuando las aceitunas son más maduras, al finalizar la cosecha, es característica la aparición de sabores y texturas similares a frutos exóticos.
A los pies del ayuntamiento de Mora hacemos un alto en el camino para descubrir un poco más este oro líquido.
Es muy importante tratar la aceituna en cuanto llega a la almazara. En su elaboración es importante la calidad del fruto de la aceituna. En las almazaras de aceite se observan los pasos para conocer la elaboración del aceite virgen extra y posteriormente comercializarlo. Son tres pasos básicos con los que se consigue la extracción del aceite de forma mecánica son, la molienda, el prensado y la decantación. En las almazaras de aceite, las máquinas funcionan con métodos innovadores programados y manejados por maestros de almazara profesionales. En la elaboración del aceite se busca la excelencia del producto comprometidos con la calidad del mismo
Y antes de abandonar nuestra ruta, os proponemos hacer un poco de senderismo.
Esta ruta circular de 20 kilómetros recorre el mayor bosque de olivar de Castilla – La Mancha, un paisaje que cuenta con más de un millón de olivos, y en la que se repasa la historia del olivo, sus costumbres culturales y etnológicas. A lo largo del paseo se visitan los lugares más representativos de la cultura olivarera, como son la Quintería de la Solana, el Castillo de Peñas Negras – desde donde se puede contemplar el mar de olivos, la mayor extensión de bosque de olivar de toda la región; los olivares centenarios en el paraje de la Sierra de los Molodros, y la Sierra del Buey. A lo largo de todo el recorrido el caminante puede descubrir el sabor natural del aceite y el color de la tierra paseando junto a bosques de enebro y coscoja. Estas espléndidas vistas panorámicas suponen un deleite para todos los sentidos; una oportunidad única.
“Te vas.
Pero como una aventura innegociable
Sé que regresarás antes de que clareen tus ojos
En la mañana.”
Este fragmento de “TIERRA”, de Fernando es la despedida de este viaje que os animamos a realizar porque lo que es seguro que descubriréis el preciado oro líquido.









