CANCIONES QUE NUNCA TE CANTÉ . Jorge Díaz Campoy
Hola a todos y todas.
Desde que era un chaval imberbe, tuve la sensación de que la música fue, es y será una parte muy importante de la pasión de la vida. La música son sentimientos envueltos en acordes y poesía que nos hacen reír, llorar, enamorarnos…
Con pocos años de edad, en plena adolescencia, y con la movida madrileña inyectada en vena de toda la juventud española, los grupos musicales salían de cualquier local de ensayo para inundar las mentes de todos nosotros y nosotras para hacernos vivir la vida de una forma diferente.
Rock, Punk, Pop… todos los estilos tenían cabida. Pero yo tengo que reconocer que para mí el Rock´n´Roll de siempre (Elvis, Jerry Lee Lewis, Little Richard…) era lo que más me ponía.
La culpa la tuvo una película de chavales adolescentes americanos, enfundados en chupas de cuero negro y con tupé engominado, que muchos de vosotros conoceréis: GREASE. John Travolta y Olivia Newton John me hicieron calzarme la camiseta negra con las mangas remangadas, las Converse All Star con los pantalones enseñando los calcetines blancos y el cinturón de hebilla de águila sujetando las vergüenzas, todo ello, engalanado con un gran tupé (impregnado de Patrico, el único fijador que se conocía por entonces aparte del agua con azúcar o la cerveza) y un peine en el bolsillo para rematar la faena.

Curiosamente, sin darme cuenta, me fui adentrando en el maravilloso mundo de las baladas (por supuesto empecé con las baladas de mi estilo musical como Blue Moon, Unchained Melody, In the Ghetto…).
En ese momento fue cuando descubrí que esa pasión de la que antes hablaba, de que ese sentimiento poético y rítmico, estaba en las baladas por encima del resto.
Daba igual quién la compusiese o en que estilo musical se crease, pero lo cierto, es que a mí, me hacía “SENTIR”.
Recuerdo que por aquel entonces mi tío materno regaló a mi hermano mayor una guitarra española (por cierto, aún la conservo, en malas condiciones porque es muy viejita, pero forma parte de mis canciones y no me quiero desprender de ella). Mi hermano empezó a tomar clases y todos los días practicaba en casa. Yo le escuchaba y le veía con una pizca de curiosidad y una gran porción de envidia.
Poco a poco, y con su ayuda, fui aprendiendo acordes básicos… Un La Mayor, un Re Menor, un Do, un Fa… Comencé a practicar cuando mi hermano me dejaba un rato la guitarra y aunque se cabreaba porque se la desafinaba, fue paciente conmigo y fui cogiendo un poco de soltura en aquello de los acordes de acompañamiento.
Como yo no pensaba que fuese capaz de escribir una de aquellas letras de las que me hacían llorar, reír, soñar… intenté poner música a alguna que otra poesía de las que estudiaba en el cole, emulando a un tal PACO IBAÑEZ o un tal JOAN MANUEL SERRAT (mi hermano los ponía todo el día en el radio cassette que teníamos en casa).
Pero ese día que yo pensaba que nunca llegaría, llegó. Empezaron a brotar de mi cabeza letras de canciones, para algunos simples y empalagosas (que no lo niego) y que yo aliñaba con cuatro acordes mal tocados, pero en los cuales ponía todo mi corazón.
Quiero agradecer a AN BEL que me haya brindado esta oportunidad de poder compartir con vosotros y vosotras esas “CANCIONES QUE NUNCA TE CANTE”. Algunas de ellas están escritas con el corazón roto o henchido por alguna vivencia personal. Otras sólo son invenciones de amor o desamor. Lo que sí os puedo decir, es que todas tienen un trocito de mí.

En estos meses venideros os iré haciendo un “remember” de mis propias experiencias de los años de la movida, y os mostraré alguna de mis letras. Espero que os gusten, y si alguna de ellas os parece que está escrita para vosotros o vosotras, será pura coincidencia y un puro placer.
1.- SENSACION
Supongo, que la mayoría de vosotros y vosotras habéis tenido esa sensación de enamoramiento que os hacía vivir en una nube. Una nube de la que no podíais, ni queríais bajar y que era el colchón dónde os acurrucabais cada noche.
Ser joven y estar enamorado puede ser el sentimiento más bonito y a la vez más aterrador de la vida. Ese momento en el que te sientes el amo del mundo y al minuto siguiente eres la persona más desdichada, esa montaña rusa de emociones en la que nunca habías montado.
Ya no era un niño, andaba yo por los veintipocos años, cuando todos los días intentaba ver a mi “novieta” de aquel momento (quién me iba a decir que después de más de treinta años seguiría a mi lado aguantándome). Caminábamos de la mano o abrazados sin importarnos el resto del mundo. Yo era el tipo más feliz del planeta en esos momentos pero, como cada noche, llegaba la hora de separarnos y el suelo se hundía bajo mis pies.
Cuando la dejaba en el portal de su casa y nos despedíamos con un tierno beso, me iba corriendo lo más rápidamente posible a casa para poder descolgar el teléfono, ese que todos teníamos en los 80/90 en casa y que compartíamos toda la familia (para los más jóvenes, en aquellos años no existían los smartphones) y poder escucharla de nuevo. ¡Como si hubiesen pasado siglos desde la última vez!
De ahí surgió esta letra que es una “Canción que nunca os canté” pero que algún día os cantaré.

De ese momento de estar cerca pero a la vez lejos. De esos “cuelga, no tú tonto, no tú…” interminables. De esos gritos de tu madre desde el salón de casa diciendo que ya estaba bien de teléfono. De esos “te quiero – yo a ti más”. De esos calores que te entraban al pensar en ella. De estar deseando que llegase mañana y que te costase conciliar el sueño. De recordar lo bonito que había sido el día a su lado. Del recuerdo de su perfume. De, de, de…
De todo esto y de nada más.
Espero que os guste y que queráis que os siga escribiendo. Aquí os la dejo.
Acabo de oír tu voz, y te echo de menos.
Te acabo de vender mi amor, por el teléfono.
Hubiese querido yo sentirte al lado mío,
Pero no puedo, estas lejos ahora.
No había sentido sensación, como la que siento.
Oír latir tu corazón, al decirte “te quiero”.
Hubiese querido yo decírtelo al oído
Pero no puedo, la distancia me ahoga.
Y cierro los ojos y te imagino.
Te quiero, te necesito.
Tus manos quisiera sentir, pero no puedo.
Porque para acercarme a ti, abrazo el teléfono.
Me hace perder la razón tenerte ahora lejos,
Y tengo miedo, te necesito Sonia.
Y cierro los ojos y te imagino.
Te quiero, te necesito.
escucha cómo sonaba
