FRENTE A MI

por Jorge Díaz Campoy

Hola a todos y todas.

Como cada mes, vamos a intentar hacer un pequeño viaje por aquellos maravillosos años de la movida madrileña que tantos recuerdos nos pueden traer a muchos de nosotros y tanto puede mostrar a aquellos que no la vivieron pero han oído de ello a sus padres, tíos, primos…

Hoy nos vamos a dar un paseo por un barrio que marcó un antes y un después en la Movida. Vamos a intentar pasear con la imaginación por aquellas calles plagadas de una juventud ansiosa de nuevas experiencias. Nos adentraremos en aquellas callejuelas llenas de bares de copas y salas de música en vivo que dieron la alternativa a muchos grupos de música que aún siguen resonando en nuestros corazones.

El barrio de Malasaña era un hervidero de juventud reunida en la Plaza del dos de Mayo a primera hora de la tarde. Las litronas (que eran nuestro botellón) pasaban de mano en mano y cuando se acababan, había que llevar la botella vacía al ultramarinos (tienda de comestibles para aquellos jóvenes que no hayáis utilizado nunca esa palabra) para que el tendero te devolviese las diez o quince pesetas que te había cobrado de más por el casco.  Según iban pasando las horas la gente se difuminaba por  los locales de la zona para escuchar su música favorita.

Uno de los locales con más arraigo de Malasaña era El Pentagrama. Nadie lo llamaba así, era muy largo, y todos decíamos el Penta (en la actualidad sigue existiendo y ya se ha quedado con ese nombre). En el Penta, además de tener muy buena música, cualquier día te podías encontrar a cantantes de aquella época. Un asiduo de ese bar era Antonio Vega, de Nacha Pop, y allí surgieron algunas de sus canciones. En una de sus canciones más famosas (La chica de ayer) nombraron el local … “luego por la noche, al Penta a escuchar, canciones que consigan que te pueda amar”.

Otro local muy transitado en aquellos tiempos era La Vía Láctea. He de reconocer que yo no paraba mucho por allí, siendo rockabilly era un poco complicado por las otras etnias musicales que lo frecuentaban. Si es cierto, que era un local bastante novedoso para aquella época, ya que estaba ambientado en los locales de Nueva York y decorado de una forma simpática a la vez que exquisita.

No podemos de dejar de nombrar el “Tupper” o “Madrid me mata”, locales en los que te podías encontrar un día a Alaska, al siguiente a Santiago Auserón de Radio Futura y al siguiente a cualquier otro representante de la movida.

Si nos desplazábamos un poquito hacia el sur, allá por Gran Vía, también podíamos disfrutar de buenos conciertos en directo de Alaska, La Unión, Radio Futura… la famosa Sala Sol nos permitía disfrutar de la música en vivo de los cantantes que a lo mejor el día anterior habíamos tenido al lado nuestro tomando un “botijo”.

Además de todos estos locales musicales, el barrio estaba (y está) lleno de buenos bares para tomarte algo y hablar de cualquier cosa que nos preocupase por aquel entonces. El tema de conversación habitual era musical, que si me gusta este grupo, que si has oído a este otro… pero todo se reducía a vivir la vida día a día y disfrutar al máximo del hoy y no pensar en el mañana.

Dicho así parece que éramos una generación pasota y viva la vida, pero nada más lejos de la realidad. Todas esas formas de vestir, de vivir la música, de comportarse ante la vida, no eran más que una señal de rebeldía ante lo que nos estaba tocando vivir a los jóvenes en aquellos tiempos. La transición de un régimen de restricciones, que vivieron nuestros padres, a una nueva democracia que ahora disfrutamos y disfrutarán nuestros hijos.

Espero que os haya gustado el paseo por la Corredera Alta de San Pablo, la calle de Velarde, la Plaza del dos de Mayo… El próximo mes ahondaremos algo en las letras de aquellas canciones que en los ochenta parecían de lo más normal, pero que ahora probablemente en algunos sectores podrían levantar ampollas.

FRENTE A MI

Como creo que os he comentado en alguna ocasión, no todas las letras de aquellas Canciones que nunca te cante han sido basadas en experiencias personales vividas. Algunas de estas letras han sido escritas con situaciones que se pueden vivir y que es posible que alguno de nosotros hayamos vivido o estemos viviendo.

La canción que os muestro hoy surgió de una situación cotidiana que muchos de nosotros hemos tenido en nuestra juventud, o quién sabe, puede ser que alguien la esté viviendo en estos momentos.

En el insti, en el trabajo, … estaba esa compañera/compañero con quien nos llevábamos muy bien y siempre estábamos juntos compartiendo vivencias, confidencias… Ibamos a la misma clase o trabajábamos juntos, nos sentábamos muy cerca y poco a poco iba surgiendo una chispa entre los dos que nos hacía sentir algo el uno por el otro.

No siempre ese sentimiento era compartido, de ahí que surja esa historia de amor-desamor de la que habla mi canción. Te confieso pero no te digo, te sueño pero me despierto… todas sensaciones encontradas que crean la última confidencia que te hago, con lágrimas en los ojos, me despido de ti.

Te tengo frente a mí,

Y no te puedo decir,

Lo que siento,

Que te quiero.

Te tengo junto a mí,

Y no te puedo decir

Que en la noche,

Yo te sueño.

También lo hago por el día.

Soñarte es todo para mí.

Porque sé que aunque no quiera

Nunca te podré conseguir,

A ti.

Sólo eres mi compañera.

Lo quiera yo o no lo quiera.

Y lo siento,

No lo entiendo.

Para mí eres primavera,

Aunque sé que tú no te enteras,

Que te quiero

Y no espero…

Que con el paso del tiempo,

Tú me llegues a querer.

Tú a lo tuyo y yo a lo mío.

Tú con él y yo con quién,

Sin ti.

Por eso no te digo nada,

No vaya a ser que te haga daño.

Tú seguirás sin saber nada

Yo seguiré aquí trabajando…

Frente a ti,

Junto a ti.

Hasta el mes que viene. CARPE DIEM.

Publicado por anbelpeluqueros

Todo un mundo por descubrir

Deja un comentario