Edmundo Azores
Desde la última carta que te envié he visto avances y retrocesos en tu cotidiana existencia.
He observado, con agrado, que las sonrisas vuelven a verse, que los abrazos toman protagonismo y lo que es mejor: un aroma de cierta alegría nos sobrevuela.
Te diré que hay días en los que parece que la miseria humana hubiera desaparecido y otros en los que es necesario mirar a otro lado para encontrarle virtudes a esta humanidad que te puebla, mi querido mundo. Aunque si que he disfrutado de momentos preciosos, anónimos, inesperados, en los que la calidad humana se ha hecho visible.
Yo que siempre he sido defensor de ser positivo, alegre, vital, entusiasta y entregado a las buenas causas, he observado que una corriente de sonrisas está llegando a nuestra convivencia diaria… ¿Será el cambio de tiempo? ¿Esta primavera que todo lo cura?…
Definitivamente, querido mundo, estás cambiando. Espero y deseo que en la buena dirección. Espero que no sea flor de un día ni sean más intenciones que hechos; lo veremos en futuras cartas…, ya te contaré.
Siempre tuyo
Edmundo Azores
