Por Jorge Díaz Campoy
CANCIONES QUE NUNCA TE CANTE.
Hola, ¿Qué tal el verano? Espero que hayáis descansado para poder volver
a la rutina del día a día con fuerzas renovadas.
Debido a un cambio profesional en mi vida, me fue imposible escribiros el pasado mes de julio, pero intentaré ponerme las pilas para que no vuelva a suceder.
Allá por el mes de junio, en aquel último blog, os hablé de las bebidas
exóticas y los locales en los que los disfrutábamos, pero este mes os voy a hablar de la parte fea y oscura que tuvieron los 80-90 y que se llevaron
por delante a muchos amigos y a muchos artistas conocidos de aquella época.
Con la llegada de la democracia se abrieron en España las fronteras de las drogas. No quiero decir que antes no las hubiera pero si es cierto que, con la explosividad de la revolución socio-cultural vivida en aquellos años y la libertad individual que se generó, el trapicheo de estas sustancias incrementó exponencialmente debido a la demanda surgida.
La juventud estaba inmersa en un torbellino de cambios y había que
probar de todo. En cada esquina te ofrecían costo y era fácil caer en la
tentación de probar un “porrito”. Era una forma fácil y rápida de evadirte
un rato y echarte unas risas de más. El problema era que te subieras a ese tren de la felicidad, porque pronto se te quedaba pequeño y cambiabas a un nuevo transporte de felicidad, el “caballo”.
Ya no se podía ir por la calle tranquilo sin que se te acercase alguna persona hecha un adefesio y con aspecto poco saludable diciendo aquello de… “tronco, ¿tienes un durito?” Y eso en el mejor de los casos porque, en el peor, estaban a la orden del día los atracos a punta de navaja. Todo por un “pico” y no vivir en el mundo de dolor y angustia que producía el
“mono”.

En la movida, muchos de esos artistas de los cientos de grupos musicales que surgieron sucumbieron a las noches de excesos, alcohol y drogas. A
esto se le añadió una nueva enfermedad que fue atacando, en la gran mayoría de los casos, a estas personas que vivían en el límite del bien* y del mal (* título de canción de “La Frontera”).
Todos recordamos a muchos de esos artistas que nos fueron dejando por estos motivos. ¿Quién de vosotros no recuerda a Enrique Urquijo?. Gran músico y compositor de Los Secretos y uno de los artistas que promovió la movida madrileña que falleció por una sobredosis de barbitúricos y coca.
¿Y a Antonio Flores? Con 33 años fue encontrado muerto con una
sobredosis de barbitúricos y alcohol. ¿Y el gran Antonio Vega? No supo
descabalgar del caballo y éste le acabó arroyando.
La droga parece que siempre ha estado unida a los artistas y a la noche, y no solo en nuestro país sesgó la vida de grandes personalidades de la
farándula. Esta lacra se ha llevado por delante a personas tan conocidas como Prince, Whitney Houston, Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin… y
así podríamos enumerar a más y más artistas que sucumbieron a la noche, el alcohol y las drogas.

Por último, no quería dejar de nombrar a un grande que nos dejó por la enfermedad que antes comentaba y que todos conocemos. Siempre tendremos en nuestro recuerdo al gran Freddie Mercury.
Como reflexión, me gustaría que las nuevas generaciones aprendieran de
los errores ya cometidos y así poder evitar caer en el mismo pozo que sus antecesores, aunque por lo sucedido en los últimos años con artistas como Amy Whinehouse, parece que la fama y el dinero es la mezcla perfecta para este gran Tsunami que es la droga, y no en el momento de la historia en el que hayas vivido.

8.- SIN SABER QUE HACER
Como ya he comentado alguna vez, las letras de mis canciones no siempre están basadas en alguna situación que yo haya vivido personalmente. Hoy si os voy a cantar un sentimiento vivido.
Esta canción surgió cuando después de varios años trabajando sin
descanso me echaron a la calle y me quedé en el paro.
Cuando eres joven piensas que te vas a comer el mundo y que no hay
problema que no puedas resolver. Crees que todo lo que te sucede es
pasajero y que no hay mal que por bien no venga. Yo pensé que en unos
días tendría de nuevo trabajo y no podía pensar que no iba a ser así.
Pero el tiempo empezó a pasar cada vez más rápido y los nervios
empezaron a aflorar. Mandaba cientos de curriculum y ni siquiera me contestaban. Los días se me hacían eternos y las noches giraban en una noria de pensamientos.
Las presiones externas y las mías propias me convirtieron poco a poco en una persona triste y taciturna. No tenía ganas de nada, salvo de estar acostado y de llorar.
Al final te das cuenta de que no eres invencible e intentas salir adelante de la mejor manera. No pedí ayuda y no me di cuenta en aquel entonces de que tenía personas a mi alrededor que me querían y que me podrían ayudar.
Espero que nunca tengáis que sentir lo que yo sentí. Si es así, recordar,
pedir ayuda. Un abrazo lo cura “casi” todo.
Me levanto cada día
Sin saber por qué.
Desayuno con la apatía
De no saber qué hacer.
Ando a cuestas con mi cuerpo
Dejando tras de el
La agonía que estoy sintiendo
Sin tener nada que hacer.
Al principio nada importa,
Piensas: “vaya vacaciones”
Pero el tiempo no perdona
Y te entra el acojone.
Ya no te queda más paro
Pero tienes que vivir,
Y te encuentras atrapado
Buscas por donde salir.
Ahora te ves, con treinta años sin nada que hacer.
Te sientes mal, la vida te ha dado otro revés.
Por el día ves la tele
Y por la noche también.
Todo el día echo un pelele
Y sin ganas de comer.
Tu madre te da la lata:
“algo deberás de hacer”
Notas a tu novia rara
Y en ti dejas de creer.
Te llaman a una entrevista,
Te tienes que engalanar.
Se te cae el mundo encima
“Tú no me vales chaval”
“Eres demasiado bueno”
Dice el entrevistador
“No eres lo que estoy buscando
Muchas gracias y adiós”
Y aun así, según parece no te puedes hundir. Te sientes mal, pero no debes dejar de reír.

Gracias por aguantarme de nuevo. Pasar un buen mes y recordar aprender de los errores propios y de los errores de los demás.
Un fuerte abrazo.