EL BUENO, EL FEO Y EL MALO

Clint Eastwood y el cementerio de SAD HILL en Burgos.

con Iñaki Cano y Antonio Gómez

Hace unos días la película «EL BUENO,EL FEO Y EL MALO» fue elegida como la mejor película de WESTERN de la historia del cine. Así se cerraba la llamada «trilogía del dólar», una serie de tres películas de la década de 1960 dirigidas y co-escritas por el director italiano Sergio Leone protagonizadas por el actor Clint Eastwood y con música del compositor Ennio Moriconne.

Uno de los mayores expertos en la materia es nuestro amigo y admirado periodista Iñaki Cano. Apasionado de la aventura, ha recorrido miles de kilómetros a lomos de «caballos de hierro» por toda Europa. Tour de Francia, Giro de Italia, Vuelta a España… durante años fue la voz en directo en cada etapa y suyas las mejores entrevistas del momento.

Amigo de siempre y parte de la familia «AN BEL»; en una de sus visitas, me estuvo contando curiosidades sobre la película que , como yo, muchos desconocemos. Mientras le escuchaba atentamente y alucinaba con la historia surgió esta aventura que espero disfrutéis tanto como nosotros.

De este modo ya teníamos el «guion de la aventura» por Iñaki Cano, al protagonista principal: Antonio Gómez y la letra de la «música» con un servidor.

La mejor escena de la película es el final y es precisamente allí, donde nos dirigimos: al cementerio de Sad Hill. Lo bueno de todo esto es que sólo podremos llegar con las pistas que nos ha ido dejando Iñaki por el camino y es esta la única ruta que no hemos preparado de antemano, así que podemos decir que sólo tenemos una oportunidad para el «rodaje» del film.

Como es costumbre, el punto de encuentro es la calle Real de San Sebastián de los Reyes para coger fuerzas para el viaje. Los churros vienen acompañados de la primera pista:

» A los pies de un morlaco de la sierra de la Cabrera«

Conociendo a Iñaki, parece que no será tan fácil llegar al final del camino. Mientras dábamos cuenta del desayuno estuvieron pensando en la pista, (recordar que ellos no saben a dónde nos vamos) y Antonio supo a dónde teníamos que dirigirnos. Sin decir más recorrimos la carretera de Burgos hasta Cabanillas de la Sierra y llegar hasta el Toro de Osborne que presume de ser el primero y más antiguos de los que existen en España y Japón (…pero esto es para otra historia).

Justo a los pies del «morlaco» estaba la segunda pista:

«Sin salirte de la linde, busca a mi primo el segoviano«.

La verdad que aquí comenzaron las primeras dudas. Algunos decían de ir a las destilerías DYC en Segovia, por aquello del primo Segoviano; pero después de un rato de deliberaciones y alguna búsqueda en google, se decidió seguir » la linde» por la A-1 hasta llegar a Fresno de la Fuente (Segovia) que hay otro toro de Osborne, que seguramente, como indicaba la nota de Iñaki era «el primo Segoviano».

Seguimos camino y en tres cuartos de hora avistamos al «primo». El acceso está bien por un camino de arena que cruza la carretera y para sorpresa nuestra esta foto de Iñaki nos esperaba con la siguiente pista.

«a los pies de la Demanda, donde los infantes, equidistante de Barcelona y Santiago, en la puerta del museo»

En esta parte tuvieron que tirar de imaginación y todo el «equipo de la aventura», creímos resolver dónde teníamos que ir después de un buen rato de deliberaciones y algún «bello recuerdo» para Iñaki.

Repasando la nota, ( a los pies de la Demanda) Esta claro que vamos camino del Espacio Natural de la Sierra de la Demanda, generalmente conocido como sierra de la Demanda que lo forman tres núcleos montañosos situados en la parte noroccidental del sistema ibérico: las sierras de San Millán, Mencilla y Neila. Por ahí ha montado infinidad de veces nuestro guionista con la caravana multicolor.

Pero para encontrar el lugar exacto la nota seguía (donde los infantes, equidistante de Barcelona y Santiago). Aquí nos saltamos lo de los Infantes, que nos despistaba, y en un mapa, con dos chinchetas y una goma trazamos la línea desde las dos ciudades y por la zona de la Demanda vimos que se refería a Salas de los Infantes (Burgos).

Una vez allí sería fácil encontrar la puerta del museo, que concluía la nota.

Después de hora y media de viaje, (nos fuimos por Peñaranda de Duero, para disfrutar del paisaje y la carretera), llegamos a la puerta del museo de Dinosaurios en Salas de los Infantes. Y como no podía ser de otra forma, allí estaba la siguiente nota.

«Felicidades Valientes, si habéis llegado hasta aquí, será fácil encontrar el camino. Bordear el Arlanza y seguir vuestro instinto. Comienza la batalla final . A partir de ahora estamos en la guerra de secesión americana. El bueno (Rubio u hombre sin nombre), el malo (Ojos de ángel o sentencia) y el feo (Tuco o la rata) se encaminan al duelo en triángulo en el círculo central empedrado del cementerio. En la loma os espero. Antes del desenlace, debéis encontrar el puente que no existe (puente Langstone) y el monasterio que fue hospital (Misión San Antonio). Ánimo, el último esfuerzo.»

Estaba claro que Antonio y sus amigos eran del ejército del Sur y por las caras al leer la nota ya sabían de qué estaba hablando Iñaki. La película la habían visto «por un puñado de dólares» varias veces porque «la muerte tenía un precio«. Estuvieron un rato hablando de la «trilogía del dólar» y en ese momento se sintieron auténticos wésterns. Conocían lo de la batalla y la misión de San Antonio por la película y alucinaron sólo de pensar que muy cerca de allí, en Burgos, estuvieran esos lugares. Después de un rato de tertulia y refrigerio, con sus monturas por la N-234 dirección Hortigüela y luego por la BU-905 llegamos en apenas 20 minutos al primer enclave.

La batalla del puente de Langstone

Se trata de la escena más espectacular y cara de la película. Nordistas a un lado y confederados al otro libran una aparatosa batalla por el control de un puente de madera de 100 metros de largo sobre un río.

La escena se rodó en el Valle de Arlanza a 3.5 Km de Hortigüela y se contó con más de 2000 extras. La anécdota más destacada de la película es la voladura del puente. Tuvo que hacerse 3 veces. La primera fue un fiasco y Leone quería algo espectacular.

Para la siguiente se colocaron más de 400 kilos de TNT y 12 cámaras para registrar la voladura con detalle. Sergio Leone cedió el privilegio de la detonación a un coronel del ejército español encargado de los extras pero una descoordinación de órdenes hizo que el puente saltara por los aires antes de que las cámaras comenzaran a grabar. El puente quedó destrozado pero fue reconstruido por el ejército en una semana y a la tercera la voladura salió perfecta como se ve en la película.

Como podéis ver en las imágenes de nuevo, Iñaki, tenía razón y el puente ya no existe. Casi sin parar seguimos un poco más hacia adelante hasta encontrarnos con la Misión San Antonio.

Misión San Antonio

La escena se rodó en el interior de las ruinas del histórico Monasterio de San Pedro de Arlanza en Hortigüela.

Los exteriores se ruedan en el Cortijo del Fraile en Níjar (Almería). Se trata de un convento religioso convertido en hospital militar atestado de heridos y donde «Tuco» (Eli Wallach) lleva a curar las heridas a «El Rubio» (Clint Eastwood) después de cruzar el desierto. Los planos contienen gran detalle escenográfico como la habitación atestada de esculturas llevadas para dejar espacio a los heridos.

Lo cual favorece mucho al realismo de la situación dado que acción se desarrolla en Nuevo México donde la herencia cultural de la dominación española sigue siendo muy fuerte. Como curiosidad en esta escena, cuando Eastwood está tumbado en la cama puede verse por la ventana del habitáculo la silueta de la ermita de San Pelayo sobre una loma cercana al Monasterio. El lugar donde se rodó la escena es en la actualidad una parte privada del Monasterio sobre el refectorio. Y las habitaciones donde se recupera El Rubio y donde Tuco se encuentra con su hermano Pablo Ramírez están en ruinas y hundidas.

Si pudierais haber visto la cara de estos «confederados» recorriendo estos parajes hubierais comprendido lo que es estar disfrutando de la aventura. Seguimos hasta Covarrubias y, muy raro en ellos, no pararon para un refrigerio de los suyos ( los que siguen sus rutas saben de lo que hablo). Ya habían mirado dónde estaba la loma que nos había dicho Iñaki que nos esperaría.

Al llegar, estaba en una bolsa una cámara y este video de presentación con una nota: » seguir grabando la película

El cementerio de SAd Hill

Es la escena cumbre de la película.

En palabras del propio Leone «La secuencia del duelo entre los tres, junto a ese cementerio, que evoca la imagen de los coliseos romanos, me enorgullece especialmente de esa película». Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef llegan a un cementerio de guerra donde se disputarán en un duelo a tres o «Triello» los 200.000 dólares enterrados en una tumba.

La escena se rodó en el Valle de Mirandilla, uno de los valles más hermosos y apartados de la provincia de Burgos, entre las localidades de Contreras y Santo Domingo de Silos. El set (aún visible hoy) se construyó según los diseños del escenógrafo Carlo Simi en apenas 3 días por 250 soldados del ejército español recreando un soberbio cementerio circular con más de 5.000 tumbas dispuestas en un sistema de círculos concéntricos y radios rodeando una plazoleta central empedrada de 30 metros dónde se sitúa el clímax.

Las imágenes están montadas como en un videoclip al ritmo de la maravillosa banda sonora de Ennio Morricone que va «in crescendo» hasta la resolución final. Esta escena es una de las más recordadas del género y denota una maestría en el montaje admirable.

Como cabía de esperar no aparecieron los dólares, pero Iñaki nos tenía preparada su gran sorpresa para salir triunfador de la película.

Los confederados al mando de Antonio, pasamos un par de horas recorriendo Sad Hill y sus alrededores. No dejamos de grabar con la cámara en ningún momento y después de un día maravilloso por tierras del Nuevo Méjico Burgalés, de regreso a casa… al abrir la cámara:

¡¡¡¡ ZAS!!!!

» Las aventuras se viven, se recuerdan y se graban en el corazón».

Todos no pudimos parar de reír. Iñaki nos la había jugado. La cinta no grabó nada y cómo bien decía su nota esta aventura la tenemos grabada en el corazón.

Os animamos a recorrer esta aventura y sentir el espíritu del lejano oeste con un buen bocadillo de morcilla de Burgos, pero cuidado con estos tipos.

SON PELIGROSOS

el bueno de Iñaki, el feo de Alberto y el malo de Antonio.

Alberto Bellido Montesinos

Publicado por anbelpeluqueros

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