Edmundo Azores.
Querido mundo:

Ya hace tiempo que no te escribo y no es porque no tenga nada que contarte, pero el ánimo no estaba para letras. Espero y deseo que al recibo de la presente te encuentres bien y las novedades que me puedas hacer llegar sean buenas nuevas.
Por aquí todo bien, sin grandes aspavientos, la salud nos acompaña y la ilusión permanece intacta, inasequible al desaliento. ¡Como me gusta esta frase!
En mi última carta te comentaba como estabas en boca de todos: “Cómo está el mundo”, “Vaya mundo que nos ha tocado vivir”, “Está loco este mundo”, y tantas otras que en nuestro día a día estamos acostumbrados a oír. Cada día y con mas insistencia eres el centro de toda conversación.
Siempre te he juzgado como alguien cercano, vecino, próximo y ahora me doy cuenta de que no es así. Eres implacable, hostil, con un punto cruel y despiadado, pero, creo que es sólo fachada, algo tendrás que decir, ¿verdad?
Mi querido mundo, habrá tanto de lo que hablar que te emplazo a la próxima misiva para retomar nuestra conversación, largo y tendido.
Con afecto:
Edmundo Azores.

Original introducción. Seguiremos estas cartas.
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